A todo el mundo se le organiza una despedida, yo no iba a ser menos. Muchas veces imaginé como sería esa noche, si me emocionaría, si al final podría reprimir las lagrimas, si tendría que hablar (sin duda, a todo el mundo le hacen pasar el trago), quien se sentaría junto a mi. Y terminó siendo y pasando, como todo en esta vida; hablé y se me quebró la voz, pero no derramé ni una lágrima (el truco, no pensar en que fuese una despedida). Ciertamente no dije nada especial ni nada nuevo, palabras del corazón. La tuve, mi despedida y también un regalo. Y lo mejor: la sorpresa. Me regalaron música (El LIB mix 2006), el mejor regalo que podían haberme hecho. No sólo eso, me regalaron canciones dedicadas por cada uno de los miembros del grupo. Además del correspondiente librito de dedicatorias. Los días posteriores, me los pase escuchando las canciones y emocionándome con ellas. Como os podréis imaginar hay de todo. Cada canción en muchos casos va ligada a la persona que me la dedicó. 37 canciones, algunas ya ligadas para siempre a personas de carne y hueso. Las hay divertidas, Patri, como siempre genio y figura, me comenta que espera que no me pase como al de la canción, por siempre su Javier Krahe. Paco, quiere que me lleve conmigo un clásico algo reciclado. Miguel mi nuevo “niño” (Gobo-Miguel) quiere que “Tia Matt” Raquel le cuente que hay ahí fuera. Sigue la sección infantil con mi jefe, que siempre nos denominó la generación Cocoguagua, y sigue con Lin y los Lunnis. Antonio, quiere recordarme, con aquel, no Antonio, voy a llamar a Mariló, son dos minutos (me encanta la canción). Lucia, mi luz, quiere invitarme a andar con ella y yo estoy encantada. Ana y Alanis (ella nos encanta), Javi y, como no, su Kiko veneno; yo también Javi, sin sus palabras, me siento perdida, como un niño en la playa sin arena ni cubito. Miriam me manda ánimos en forma de música, si alguna vez estás depre, “Let’s the music play”. Piru, tan elegante me dedica a una grande de la canción y Alberto, no podía ser de otra forma, me dice en francés y además me enseña que “My way” no es de Sinatra (canción que me dedica Antoñito también, pero en inglés). Kons me recuerda de donde es, y Ana Belen de donde soy yo, sin duda cada vez que oiga esta copla un nudo se formará en mi estómago, Ole ese Flamenkito apaleao. Raquel me dedica una canción que le compusieron una vez hace tiempo; Raquel, historias paralelas y muchas cosas en común, nombre y sangre “choquera”, las principales. Yo también algún día cantaré “donde sólo existas tu”, no me lo creo, la he encontrado, lo que no se encuentre en Internet con “San google”…. Rocío y Malú, siempre con el alma enamorada. Cuando el corazón late y corre la sangre en las venas se nota. Y por último mis chicos rockeros, como Pablo y su cadillac solitario y AntonioR y su insurrección. Todas preciosas. Gracias por este tesoro musical, irá conmigo donde quiera que vaya.
Darío — 21-08-2006 21:20:55